Mi rincón creativo.

Bienvenido a mi blog llamado: "Mi libro en blanco".
Me presento, mi nombre es Verónica Orozco García, aunque también me puedes conocer bajo el seudónimo Orgav. Soy amante de todo lo creativo: fotografías, ilustraciones, manualidades... Así como la escritura. Me apasiona moldear las palabras junto con los sentimientos para crear historias, eso sí, para todo tipo de lectores, pues me considero una escritura versátil.. Digamos que soy de ese tipo de personas que sueñan despiertas.
Aquí, en mi rincón, podrás encontrar una muestra de todo ello, espero lo disfrutes. Saludos.

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martes, 22 de abril de 2014

Mi amigo el duende Tilín

Esta es la historia
que un día pasó.
Trata de un duendecillo
que a una nueva amiga conoció…
¿Te la cuento?
Érase una vez,
porque sólo  una vez pasó…
Un duendecillo llamado Tilín,
que vivía en un árbol
de un gran jardín,
una lección de amistad dio.







Tilín era valiente
y muy divertido,
lo mismo domaba
a una avispa,
que jugaba en las ramas
a hacer equilibrio.
Pero una mañana cualquiera
Tilín se despertó,
se asomó por la ventana de su casa
y unos sollozos escuchó.
Muy extrañado el duende,
quiso investigar
y a lo lejos vio a una niña
que no dejaba de llorar.






¿Por qué llorará esa pobre niña?
Se preguntaba el duende Tilín
Y sin mucho pesarlo
salió a buscarla al jardín.
- Hola pequeña, ¿Por qué lloras?-
Tilín le preguntó.
Y la niña, sin volverse a mirarlo,
su pena le contó.
- Lloro porque estoy muy triste,
hace poco que  vine a vivir aquí,
aún no tengo ningún amigo
y aburrida me quedo en este jardín.
Mis primos no quieren jugar conmigo,
pues  son mayores que yo
y siempre me dicen
que con niñas no juegan ellos.-
Respondió la niña muy apenada.

El bueno del duende Tilín
por aquella niña sintió compasión
y sin recordar que era un duende,
su amistad le ofreció.
- Si quieres podemos ser amigos,
y siempre que tú quieras
podrás jugar conmigo.
La pequeña al escuchar aquellas palabras
muy contenta se sintió,
se secó en una manga las lágrimas
y dando un gran salto
en busca de Tilín se giró,
pero al darse la vuelta…
¡Qué sorpresa se llevó!
- ¡¡Anda pero si eres un duendecillo!!-
dijo la niña medio asustada y a plena voz.
- Tranquila, tranquila pequeña
y no te asustes de mí.
Yo soy como cualquier persona,
sólo que un poco más chiquitín.
Si  un amigo quieres encontrar
hay varias cosas
que no te deben de importar
ni su sexo, ni su raza
y aún menos su edad…
Para tener un amigo
sólo necesitas ofrécele tu amistad.
Y es que  para jugar
y pasar momentos divertidos
mínimo hacen falta
dos buenos amigos
y bueno…
aquí estamos juntos tú y yo.
- ¡Cuánta razón tienes duendecillo!-
exclamó la niña muy ilusionada.
- Bueno, mi nuevo amigo,
¿y tú cómo te llamas?
- ¡Mi nombre es  Tilín
y soy el duende de este jardín!-
dijo Tilín muy contento y caballeros
mientras se presentaba.
- ¿Y tú amiguita, cómo te llamas?
- Mi nombre es  Marina…
¡Y soy tu nueva vecina!-
dijo la niña llena de alegría.
Y así fue como una vez pasó,
que una pequeña niña,
una gran lección aprendió
y como premio,
a un gran amigo encontró.


Y si tú  nuevos amigos quieres hacer
sólo esta lección tienes que aprender…
“Lo importante de las personas
no lo encontrarás en su físico
sino en su corazón”.
Orgav.
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