Mi rincón creativo.

Bienvenido a mi blog llamado: "Mi libro en blanco".
Me presento, mi nombre es Verónica Orozco García, aunque también me puedes conocer bajo el seudónimo Orgav. Soy amante de todo lo creativo: fotografías, ilustraciones, manualidades... Así como la escritura. Me apasiona moldear las palabras junto con los sentimientos para crear historias, eso sí, para todo tipo de lectores, pues me considero una escritura versátil.. Digamos que soy de ese tipo de personas que sueñan despiertas.
Aquí, en mi rincón, podrás encontrar una muestra de todo ello, espero lo disfrutes. Saludos.

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miércoles, 7 de noviembre de 2012

El Ogro y los siete Cabritillos.


 EL OGRO Y LOS SIETE CABRITILLOS
Este cuento es propiedad de Orgav (Verónica Orozco)
¿Conocéis la historia de los siete enanitos de blancanieves? ¿Sabéis que les pasó un día cuando aun eran pequeñitos? Pues yo os la voy a contar.
Era se una vez, porque solo pasó una vez, en un pueblo rodeado por montañas, vivían siete enanitos junto a su mamá. Los siete enanitos eran conocidos en el pueblo por los siete cabritillos, les llamaban así porque eran muy nerviosos. Los siete enanitos vivían en una casa muy grande. En la planta de arriba había siete habitaciones con siete camas y en la planta baja estaba la cocina, la habitación de mamá y el salón. En el salón había una gran mesa presidida por una gran silla, la de mamá y siete sillas más pequeñas. En el jardín había una piscina con siete flotadores y en el trastero se podían ver siete bicicletas de muchos colores.
Todos los días, al regresar del colegio, los enanitos hacía lo mismo, les daban un beso a su mamá, subían sus maletas a sus habitaciones, hacían una cola ordenada para entrar al baño a lavarse las manos y luego ayudaban a mamá a poner la mesa. Cuando terminaban la comida, los siete enanitos hacían sus deberes y cuando los deberes estaban terminados... ¡¡Todos al jardín a jugar!! era el mejor momento del día, unos se bañaban en la piscina, otros hacían carreras con la bicicletas y otros jugaban a la pelota.
Pero un mal día, estando mamá en el mercado escuchó al carnicero decirle al pescadero:
-¿Te has enterado de la última noticia?- decía el carnicero.
- ¡No! Cuenta cuenta... decía el pescadero muy integrado.
- Me he enterado que el Ogro del saco ha llegado a las montañas y que viene a llevarse a los niños...
-¿Cómo...? - exclamó el pescadero muy sorprendido- ¡Pero eso no puede ser!, tenemos que impedir que se lleve a los niños, ¡Hay que cazarlo!- dijo el pescador muy enfadado.
La mamá de los enanitos se asustó tanto que dejó caer toda la compra al suelo a la vez que decía:
- ¡El Ogro del saco! Seguro que querrá llevarse a mis cabritillos...- dijo la mamá muy asustada- tengo que ir a casa y avisarles para que estén atentos.
Cuando la mamá llegó a la casa se encontró a los siete enanitos jugando en el jardín y ella al verlos se asustó tanto y les dijo:
- ¡Niños, niños, todos dentro de casa por favor! ¡Rápido!- gritaba la madre muy nerviosa.
Los enanitos que eran muy obedientes, al ver a su mamá, dejaron sus juguetes y entraron uno a uno en la casa. Una vez dentro, se sentaron en el sillón mientras mamá cerraba la puerta con llave y con cerrojo. Los enanitos al ver a mamá tan nerviosa le preguntaron todos juntos
- ¿Qué ocurre mamá?
- Cabritillos, escuchad atentamente, por favor.- decía la mamá mientras intentaba tranquilizarse- tenéis que tener mucho cuidado y no salir de la casa si yo no estoy con vosotros, puede ser muy peligroso, el Ogro del saco ha venido al pueblo y está dispuesto a llevarse a los niños. Vosotros sois muchos y yo os quiero a todos por igual, no quiero que os pase nada a ninguno, necesito que me hagáis caso hasta que el Ogro se marche o lo consigan cazar, no salgáis nunca solos y no abráis jamás la puerta si no soy yo.
- No te preocupes mamá, nosotros no saldremos, jugaremos en casa y no abriremos la puerta a nadie- dijo uno de los enanitos mientras los demás decía que sí con la cabeza.
- Gracias mis niños- dijo la mamá muy agradecida- se me ocurre una idea, si el Ogro llama a la puerta y dice que le abráis, fijaos que su voz es ronca y no es tan fina como la mía.
-¡Es verdad, es verdad!- decían los enanitos muy contentos, menos uno de ellos que se quedó sentado con cara muy seria.                                                              Este cuento es propiedad de Orgav (Verónica Orozco)
- ¿Qué te ocurre mi cabritillo?- le preguntó mamá
- ¿Y qué pasa si el Ogro del saco nos engaña con poniendo la voz fina?- dijo el enanito.
- No te preocupe mi cabritillo, si eso ocurre sólo le tenéis que hacer una pregunta cuya respuesta sólo la se yo. Debéis preguntar al ogro ¿cuál de todos vosotros es mi preferido? El ogro seguro que dice alguno y vosotros sabéis muy bien que yo no tengo preferido, que yo os quiero por igual. ¡Todos soy mis cabritillos preferidos!- dijo mamá muy contenta a la vez que se acercaba a los enanitos y les daba besos y abrazos- si hacéis todo esto que os digo, seguro que el ogro se irá y no volverá.
Durante los días siguientes la mamá llevaba y recogía a los enanitos del colegio y mientras estaban en clase iba a hacer la compra. Por la tarde estaban todos juntos en casa.
Un día, estaba mamá preparando una tarta de manzana para merendar y se dio cuenta que no tenía suficientes manzanas para la tarta y decidió salir a comprar más. Se acercó al salón donde estaban los enanitos y les dijo:
- Mis cabritillos, necesito salir un momento al mercado, me hace falta comprar unas manzanas para la tarta. ¿recordáis lo que os dije que había que hacer si venía el Ogro del saco?- preguntó mamá algo preocupada.
- Si mamá- dijeron todos a la vez- fijarnos en su voz que no será fina como la tuya- dijo uno de ellos.
-Y si tenemos duda con la voz, le hacemos la pregunta ¿cuál de todos nosotros es tu preferido?- dijo otro de los enanitos.
- Eso es, mis lindos cabritillos. Lo más importante de todo es que no abráis la puerta a nadie salvo que sea yo.- aclaró la mamá mientras abrazaba a sus pequeños- bueno, me voy al mercado, no tardaré.- dijo mamá mientras salía.
Los enanitos cerraron la puerta con llave y cerrojo. Mientras, fuera de la casa, escondido entre unos grandes setos estaba el ogro esperando su oportunidad. Todos los días se escondía allí y veía lo que hacía los enanitos esperando que algún buen día la mamá los dejase solos.
- ¡Qué ganas tengo de poder coger a estos cabritillos! Son muy pequeños pero son siete... ¡umm... todo un festín ! ¡jajaja!- se reía el ogro imaginando que los atrapaba.
Y así fue, aquel día el ogro vio como la mamá de los enanitos se marchaba, su gran día había llegado. Esperó un buen rato para acercarse a la puerta y llamar.
- ¡Pom, pom!- llamó el ogro.
- ¿Quién es?- contestaron los enanitos desde el salón.
- Abrir la puerta que soy mamá- dijo el ogro con su monstruosa voz.
Al escuchar aquella voz, los enanitos se asustaron y se pusieron muy nerviosos
- ¡Es el ogro, es el ogro!- gritaba a media voz uno de los enanitos.
- ¿Qué vamos a hacer?- preguntaba otro de los enanitos medio llorando y muy asustado.
- No os preocupéis hermanos- dijo el enanito más mayor- el ogro está fuera de casa y si nosotros no le abrimos la puerta no podrá entrar.
- ¡Es verdad!- dijo uno de los enanitos de los más pequeños- ese ogro malo no puede entrar, ahora verá- dijo el enanito mientras se acercaba a la puerta.- ¡Oye ogro malo, sabemos que eres tu! Que sepas que nuestra mamá tiene una voz más fina que la tuya, la tuya es muy fea y suena mal.
El ogro al escuchar aquellas palabras se dio cuenta de lo que pasaba, los enanitos no le iba a abrir la puerta si hablaba con su voz fuerte y decidió marcharse, ya volvería otro día.-¡Muy listos sois vosotros! Pero ya volveré otro día, cuando no os lo esperéis y entonces ¡os cogeré a todos. Jajajja!- dijo el ogro antes de marcharse.                                                                         Este cuento es propiedad de Orgav (Verónica Orozco)
Al poco rato, mamá volvió del mercado y llamó a la puerta.
- ¡Pom, pom!
- ¡Fuera ogro malo, ya te hemos dicho que no te vamos a abrir!- gritaban los enanitos desde el salón.
- ¡Hijos, soy mamá, abrid la puerta por favor!- dijo la madre muy asustada.
-No nos engañas ogro, aunque tengas esa voz fina sabemos que eres tu.- dijo el enanito mayor- si eres mamá di, ¿cuál de nosotros es tu preferido?- preguntó el enanito.
- Mis cabritillos, abrid que soy yo, ya sabéis que yo os quiero a todos por igual.- dijo la mamá muy contenta de ver que su hijos sabía como defenderse.
- ¡Es mamá, es mamá!- gritaban los enanitos mientras abrían la puerta a su madre y le daban un gran abrazo.
Aquella tarde los enanitos y mamá prepararon una gran fiesta para celebrar que el ogro no consiguió entrar en la casa y que estaban todos muy bien. Mamá se sentía muy orgullosa de sus hijos y pensó que podía dejarlos alguna vez solos.

Los días pasaban y el ogro no volvió a aparecer. Una mañana de sábado la abuela llamó a casa y le pidió a la mamá de los enanitos que fuese a ayudarle porque se encontraba mal.
- Mis cabritillos, tengo que ir a casa de la abuela, está un poco enferma y voy a ayudarle. Ya sabéis que no debéis abrir la puerta a nadie, solo a mi.
- No te preocupes mamá, vete tranquila- dijo uno de los enanitos.
La mamá de los enanitos salió de la casa y se fue a casa de la abuela, por el camino, sin darse cuenta, el ogro la vio pasar y se dio cuenta de que los enanitos estaban solos.
- Mira que bien! Los enanitos están por fin solos en casa- dijo el ogro muy contento- voy a hacer unas gárgaras con zumo de limón y verán esos cabritillos que voz más fina tengo.
Y eso hizo el ogro, se preparó el zumo de limón y estuvo haciendo gárgaras hasta que la voz se le puso muy fina, entonces sin perder mucho tiempo se fue a casa de los enanitos.

- ¡Pom, pom!                                                                    Este cuento es propiedad de Orgav (Verónica Orozco)
- ¿Quién es?- dijo uno de los enanitos
- ¡Abre hijo mio, soy mamá!- dijo el ogro con voz muy fina, tan fina que parecía la voz de mamá.
- ¡Es mamá, es mamá!- dijo el enanito muy contento.
- ¡Espera! No abras, ¿y si no es mamá? ¿y si es el ogro?- le interrumpió uno de sus hermanos.- mejor será que le hagamos la pregunta para quedarnos más tranquilos. ¿Oye mamá, nos puedes decir cuál de nosotros es tu hijo preferido?- dijo el enanito.
- ¿Mi preferido.... ?- dijo el ogro con voz suave y muy dudoso- pues... mi hijo preferido es el más chiquitín, ¡es tan pequeñito!- dijo el ogro mientras se frotaba las manos pensando que había dicho la respuesta correcta.
- ¡Fuera ogro malo, fueraaaa!- gritaban los enanitos- sabemos que eres tu, mamá nos quiere a todos por igual, todos somos sus preferidos, ¡fueraaaa!- decían los enanitos riéndose del ogro.
El ogro muy enfadado decidió marcharse, los enanitos otra vez le habían descubierto. Se quedó escondido entre los setos esperando a que apareciera la mamá de los enanitos, pensó entrar cuando ella llamara a la puerta y cogerlos a todos. Estuvo esperando mucho rato y al ver que no venía la madre se le ocurrió la idea de volver a llamar a la puerta, quizá con el tiempo que había pasado los enanitos pensaría que era su madre.
- ¡Pom, pom!
- ¿Quién es?- dijeron los enanitos.
- Hijos abrid la puerta, soy mamá- dijo el ogro con una voz muy suave.
- Vale, pero primero tienes que decir cual de nosotros es tu hijo preferido- dijo uno de los enanitos pensando que era su madre.
- Hijo yo os quiero a todos por igual, todos sois mis preferidos, ¡anda se bueno y abre la puerta!- dijo el ogro que esta vez había sido muy astuto.
- ¡Es mamá, es máma!- gritaban los enanitos muy contentos al escuchar la respuesta. Uno de los enanitos abrió la puerta y el gran ogro entró.
- ¡Socorro, socorro! ¡El Ogro del saco, socorro! - gritaban los enanitos corriendo por todas partes mientras el ogro intentaba atraparlos y meterlos en el gran saco.
El ogro cogía a los enanitos y los metía en el saco y los iba contando. Mientras, los enanitos que estaban en el saco intentaban escaparse y alguno lo conseguía. El ogro empezó a liarse, ya no sabía cuantos enanitos había cogido. Uno de los enanitos se escondió en la despensa, estaba muy asustado y no quería que el ogro le cogiera. El ogro pensaba que tenía a todos los enanitos pues no veía a ninguno por la casa.
- ¡jajajaja!- se reía el ogro muy contento- ¡Se creían estos enanitos que no les iba a atrapar !- y se marchó corriendo por el bosque a las montañas.
Cuando la mamá llegó a la casa, se encontró la puerta abierta y toda la casa desordenada y lo peor de todo era que sus hijos no estaba por ningún lado.
- ¡Hijos, hijos! ¿Pero qué ha pasado?- gritaba la pobre madre llorando y sin saber nada- ¿Hijos míos dónde estáis?- gritaba desesperada.- Seguro que ha venido el ogro- decía la mujer llorando.
- ¿Mamá, eres tu mamá?- decía el enanito desde la despensa.
La madre que escuchó la vocecita del enanito fue a buscarlo.
                                                                                                                       Este cuento es propiedad de Orgav (Verónica Orozco)
- ¿Hijo, dónde estás?- decía la madre.
- ¡Estoy en la despensa!- gritaba el enanito- ¡el ogro mamá, el ogro ha entrado!
- Hijo mió- dijo la madre al ver al enanito en la despensa, lo cogió entre sus brazos y se lo llevó al salón- hijo, ¿cómo ha entrado el ogro? ¿y la voz? ¿y la pregunta?- le preguntaba su madre.
- ¡Mamá nos engaño, mamá!- decía el enanito- cambió su voz y sabía la respuesta a la pregunta. ¡Creíamos que eras tu! ¡Nos engañó! ¡y se ha llevado a mis hermanitos.!- dijo el enanito llorando.
La mamá de los enanitos se fue a buscar a sus vecinos para que les ayudara, les contó lo ocurrido y salieron a buscar al ogro. Todos salieron con antorchas y palos por si lo encontraba, se fueron por el bosque y por las montañas. Después de mucho andar la mamá y un grupo de vecinos llegaron a una cueva en las montañas, entraron en ella y vieron al ogro en un rincón durmiendo y en el techo un gran saco que se movía. A la mamá de los enanitos se le ocurrió una idea, mandó a los vecinos a ir a por piedras mientras ella intentaba sacar a sus hijos del saco sin hacer ningún ruido.
La mamá abrió el saco y le dijo a sus hijos:
- ¡Suuuu, silencio! ¡No hagáis ruido que el ogro está dormido!- dijo la madre intentando tranquilizar a sus hijos que estaban muy nerviosos y muy contentos de ver a su mamá.
- ¡Mamá, el ogro nos ha cogido!- dijo uno de ellos muy bajito.
- No te preocupes que le vamos a dar un escarmiento- dijo la madre para tranquilizarle.
A poco rato llegaron los vecinos cada uno con una piedra grande. La madre les dijo que las metieran en el saco y entre todos la volvieron a colgar en el techo. Cuando terminaron todos se marcharon a sus casas. Mientras, en la cueva, el ogro se despertó con mucha mucha hambre...
- ¡Qué hambre tengo! Ya es hora de comerme a alguno de esos enanitos.- dijo el ogro mientras buscaba un cuchillo que estaba entre las rocas- seguro que están dormidos ¡jajjaja!, me los comeré sin que se enteren ¡jajjjaja!- se reía.
El ogro cogió el cuchillo, se puso debajo del gran saco y con el cuchillo hizo un corte para dejar caer lo que el creía que eran los enanitos pero para sorpresa del ogro no eran enanitos sino grandes piedras que le cayeron en la cabeza. El ogro se llevó un gran susto, las piedras le golpearon y le rompieron un brazo y un pié y una de las piedras le dio en la boca y le rompió todos los dientes. Tal fue el susto y el dolor que aquello le produjo que salió corriendo cojeando y cruzó por el pueblo chillando y llorando:
- ¡Mis dientes, me he quedado sin dientes!¡Ya no podré comer nada! ¡No volveré jamás por aquí!- gritaba el ogro.
Los vecinos al escuchar el ruido salieron a ver que pasaba y vieron como el ogro se iba corriendo y todos empezaron a aplaudir muy contentos.
Y así fue como en un tranquilo pueblo rodeado de montañas volvió a la normalidad y todos sus vecinos junto con los siete enanitos y su mamá vivieron a ser felices para siempre sin ningún ogro que les molestara.

Fin
(Orgav)                           Este cuento es propiedad de Orgav (Verónica Orozco)