Mi rincón creativo.

Bienvenido a mi blog llamado: "Mi libro en blanco".
Me presento, mi nombre es Verónica Orozco García, aunque también me puedes conocer bajo el seudónimo Orgav. Soy amante de todo lo creativo: fotografías, ilustraciones, manualidades... Así como la escritura. Me apasiona moldear las palabras junto con los sentimientos para crear historias, eso sí, para todo tipo de lectores, pues me considero una escritura versátil.. Digamos que soy de ese tipo de personas que sueñan despiertas.
Aquí, en mi rincón, podrás encontrar una muestra de todo ello, espero lo disfrutes. Saludos.

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viernes, 30 de noviembre de 2012

Amor de hojas secas.


28 de Noviembre de 2012
Mi querida Isabel, mi amor. Te escribo estas letras para decirte cuanto te quiero y lo mucho que me haces falta. Esta época del año me trae muy buenos recuerdos. Entre las hojas secas del parque nos casamos hace ya quince años. Solos tu y yo, junto con aquel cura, el Padre Damian, que en su bendita gloria Dios lo tenga. Fue el día más feliz de nuestras vidas. Aun recuerdo el vuelco que me dio el corazón cuando me distes el sí quiero, desde aquel día supe que estaríamos juntos para siempre, aunque la muerte nos separase.
Sabes, desde la pequeña ventana de mi habitación puedo ver los árboles del patio y por alguna razón me recuerdan a ti. Con sus troncos retorcidos y sus ramas sin hojas... no se muy bien el motivo pero cada vez que los veo, tu recuerdo me golpea la mente. Te imagino y veo tu cuerpo delgado con piel  de porcelana y esa mirada tuya, suplicante. Lo bonito es cuando se levanta un poco de brisa y las hojas secas bailan por el aire, es como una de esas danzas que evocan al amor, a nuestro amor, a esa batalla por mantenernos unidos, en el aire y por no caer. Algunas veces cuando la brisa se convierte en corriente, se cuela por las rejas de mi ventana entonando una especie de melodía y yo me hago el loco y pienso que eres tu hablándome como  siempre lo has hecho, con ese medio tono y siempre tras de mi. En ocasiones, cuando la corriente azota mi pelo, imagino que eres tu acariciándome, ¡¡Dios!! aun se me eriza la piel cuando lo pienso.
Mi amor, siento mucho las peleas que hemos tenido en estos últimos años  ¡y es que ya sabes como soy!  La verdad es que en algunas ocasiones he llegado a  pensar que  te olvidabas de con quien te habías casado  y que por ese motivo hacías las cosas que hacías o que simplemente lo hacías porque te gustaba picarme... jajjaja... en fin no se.   Mi amor, tu sabes como pienso, que lo mio es mio y no me gusta que nadie lo mire ni lo toque. No lo puedo evitar. Pero bueno, quédate tranquila y  no te hagas mala sangre,  que por  suerte estas cosas ya no volverán a ocurrir, no hay mal que por bien no venga.
Mi amor, tu eres la mujer que más he querido en la vida. Tu estás por encima de todas las demás. El placer de la carne lo he encontrado en otras, aquellas que están hechas para ello, pero tu no, tu estas hecha para lo que has sido siempre, para colmarte de regalos y de flores y  tenerte como una virgen. Y es que no imagino tu cara de muñeca  rota por la lujuria, no te imagino mordiéndote tus finos  y delicados labios. Y mucho menos te imagino gimiendo de placer mientras te corres como hacen las otras, emitiendo esos alaridos que más que sentir placer parecen  estar locas. No,  Isabel, no. Tu estás hechas para que te respeten, como siempre lo he hecho yo. Aunque tienes que entender que el hombre tiene unas necesidades que han de ser satisfechas.
Mi vida, si te digo la verdad, aun no comprendo por qué te dio por querer salir, por querer trabajar, ¿no tenías todos lo que necesitabas? Si es que algunas veces te da por unas cosas... te confieso que me costaba mucho hacerte entrar en razón, a mi me dolía mas que a ti, eso te lo aseguro. Y lo de los vestidos... ¿quién te metió esas cosas en la cabeza?  Tu madre... seguro. Los vestidos no son para ti, mi vida, esas prendas son para otras, tu sabes, las ligerillas. Pero bueno, se que aquella paliza te hizo recapacitar, ¡muy bien mi vida, muy bien!
Sabes, he tenido que poner una demanda criminal a tu madre. No te enfades cielo, pero era mi deber como buen marido. Aun me estoy preguntando que  le echó tu madre al guiso. Yo estoy seguro que aquel día ella intentó envenenarnos ¡si ya te lo decía yo! por eso  nunca quería comer nada de lo que ella traía a casa.  Lo siento mi vida, pero tu madre no  puede negar lo del veneno,  ¿sino cómo ibas tu a pedirme el divorcio ?¿a cuenta de qué? Mi vida, si alguien tiene la culpa de lo que pasó aquel día, esa es tu madre. ¡¡Y la muy perra me llama asesino !! ¿Asesino yo? Lo que pasa es que en este país no hay justicia, si la hubiera sería ella la que estaría aquí dentro  y no yo. ¡¡La muy zorra!!
En fin mi amor, me voy a tranquilizar porque cada vez que lo pienso me entra una mala leche por el cuerpo... es más, el otro día le tuve que  hincar un bolígrafo a un compañero. El gilipollas no se le ocurre otra cosa que decirme que tenía que dejar ya de escribirte, que con mis cartas tu estarías removiéndote en la tumba... ¡Será gilipollas! El muy cabrón me recordó a tu madre y sin saber como,  me levanté y tras agarrarlo por el cuello y decirle que a mi mujer ni nombrara, le hinqué el bolígrafo en la barriga. Él se lo buscó.
Pero bueno Isabel, tu quédate tranquila que para eso estoy yo aquí, para hacerte respetar ante todos. Estoy seguro que ahora donde estás, nadie puede hacerte daño. Sabes, yo que soy muy creyente, estoy seguro que el hecho de que te cayeras por aquellas escaleras cuando discutíamos no fue un accidente, era algo que estaba para ti, era tu destino. Ahora, desde donde estás, ningún hombre podrá mancillar tu cuerpo con sus sucias manos, ni serás objeto de deseo como lo son otras pobrecitas que andan por este mundo muy perdidas.
Bueno mi amor, voy a tener que ir dejando esta carta, el guardia ha venido a por la máquina de escribir, no me permiten tenerla en la habitación tras el accidente con aquel gilipollas que te insultó.
Mi vida, decirte que te quiero con locura, como el primer día. Que nuestro amor es más fuerte que el de Romeo y Julieta, porque yo he sido más valiente y me he quedado aquí para defenderte. Quiero que sigas siendo buena y que me espere, que cuando nuestro Dios me llame, yo iré a buscarte allá donde estés.
Tu querídísimo Marido.